Siete baños míticos del cine

La gran pantalla nos ha dejado muchas escenas de baño y ducha llenas de sensualidad, humor, introspección o incluso drama y miedo. Vamos a recordar siete películas donde sus actores y actrices se han mojado ante millones de espectadores, en alguna ocasión incluso con ropa.


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La naranja mecánica (1971) – Stanley Kubkick
Actor en la imagen: Malcolm McDowell. Warner Bros Pictures

Este podría ser el caso de Malcolm McDowell, el problemático y curioso Alex de La naranja mecánica (1971), dirigida por el mítico Stanley Kubrick, quien ha tenido más veces en cuenta en su filmografía la habitación de baño, aunque sea como escondite de un marido loco con una hacha.

 

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La Dolce Vita (1969) – Federico Fellini
Actriz en la imagen: Anita Ekberg. Giuseppe Amato y Angelo Rizzoli

Y también con la vestimenta puesta nos deleitó con un baile bajo el agua Anita Ekberg, encarnando a una diva nórdica que conquistaría, disfrutando de La dolce vita (1969), la pasión italiana del paparazzo Marcelo y de toda Roma. Porque, cuando se trata de la magia del cine, no hacen falta duchas, las ganas de divertirse pueden invitarnos a darnos un chapuzón hasta en la mismísima Fontana di Trevi.

 

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Cleopatra (1963) – Joseph L. Mankiewicz
Actriz en la imagen: Elizabeth Taylor. Twentieth Century Fox Film Corporation, MCL Films S.A. y Walwa Films S.A.

Pero difícil está superar a la egipcia más famosa como la reina de los baños, un personaje histórico que hemos reconstruido en nuestro imaginario actual como la diosa de la sensualidad –las armas de una mujer pueden salvar un imperio hasta de los insaciables romanos­– que se daba unos baños de lujo digna de su estatus, incluso de leche en vez de agua. Aunque dicen los historiadores que no era tan guapa como creemos si no más bien todo lo contrario, Elizabeth Taylor nos dejó claro en Cleopatra (1963) que el mito seguiría vivo.

 

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El club de la lucha (1999) – David Fincher
Actor en la imagen: Brad Pitt. Art Linson Productions, Fox 2000 Pictures, Regency Enterprises y Taurus Film

La belleza masculina también ha dejado escenas guardadas en muchas retinas como la de Brad Pitt relajándose con un cigarro en una bañera en El club de la lucha (1999), un fotograma de paz en medio de una película repleta de peleas, en todos los sentidos de la palabra, contra otros, contra uno mismo o contra el sistema de valores que les rodea. Un baño no solo nos limpia por fuera.

 

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Gran Lebowsky (1998) – Joel Coen
Actor en la magen: Jeff Bridges. Working Title Films

Aunque la sátira que envuelve a ese notas que llaman El Nota, interpretado por Jeff Bridges, de El gran Lebowsky (1998), coloca el baño en una posición privilegiada que no tienen otros films, pues es testigo de primera de la escena clave en la que irrumpen en su casa, en su paz alcohólica, para llegar a amenazarle con un hurón, aún estando él con el cuerpo entero bajo el agua.



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American Beauty (1999) – Sam Mendes
Actor y actriz en la imagen: Kevin Spacey y Mena Suvari. DreamWorks

Pero dejémonos de hurones y recuperemos el romanticismo que puede haber en una ducha en pareja, o en un baño con pétalos de rosa, como el de Carlolyn en American Beauty (1999). La imagen de una mujer guapa repleta de pétalos de rosa forma parte de la historia y ha sido repetida por miles de parejas en el mundo, aunque ninguna puede presumir de una escena de cine como la de Kevin Spacey y Mena Suvari.

 

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Psicosis (1960) – Alfred Hitchcock
Actriz en la imagen: Janet Leigh. Shamley Productions

Y, por último, como no, no podíamos olvidar la, tal vez, escena más famosa de la historia del cine en un baño. El maestro del suspense, Alfred Hitchcock, dio un escalofrío a gran escala con uno de los asesinatos más famosos de la gran pantalla (que ya es decir), el de Psicosis (1960), con Janet Leigh, donde la banda sonora y los planos detalle como el del agujero de la ducha han marcado todo un hito.

Pero, que esta última mítica escena no os haga temer a las duchas. El cine es cine, y lo más peligroso que podemos encontrar en un buen baño es no calibrar bien el agua caliente.

Además, si Janet Leight, en vez de una cortina, hubiese usado una mampara de ducha de PROFILTEK hubiese estado a salvo de su malhechor y su cuchillo, pero hemos de reconocer que nos hubiesen privado de una de las escenas míticas de la historia del cine.

Lo propondremos para el próximo remake.

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